Hace más de 2000 años, cuando se adentraba en una edad existencialista, el hombre se adentró en el mundo más frustrante de todos los conocidos...El mundo del por qué.
Me refiero a ese afán por pasarse noches en vela preguntándose continuamente la misma cuestión con cada respuesta conseguida.¿Porqué? Y no habiendo recursos suficientes en esta edad, ni en la que ahora vivimos y seguramente, que nunca los haya; se dedicaron a escribir doctrinas en las cuales intentaban recoger una explicación a todo lo ha acontecido. No es de extrañar, que no fuese más que una Moda de la época en el cual se buscaba la opción más correcta o por supuesto, más beneficiosa para uno mismo.
Y nació la religión...Teorías infundadas en las cuales se intentaba, a motu propio, dar una explicación a todo lo que nos rodea; la verdad es que no era una tarea sencilla en un principio ya que en un principio, serían miles de respuestas a las que contestar...entonces se simplificó y empezaron a llegar, para mí, como recurso literario, las figuras divinas, seres superiores que, con su único nombre podían resolver cualquier tipo de duda.
Esto, se fue expandiendo durante miles de kilómetros, durante miles de años y aún hoy, algunos necesitan saber que son algo y que realmente no son monos que dan vueltas a una pequeña piedra hostil y rotatoria en un rincón disparatado del universo.
Que fácil es creer que nos largaremos al paraíso, que nos pagarán un billete gratuito, que no nos cobraran alquiler por vivir en un lugar de ensueño, que podremos repetir nuestro plato de macarrones cuantas veces queramos y quien sabe que más cosas hacer sin que nuestro querido y amado Dios, no pase factura al final del mes.
Que se lo crean los pobres pastores que llevaban una vida de perros....y tener que levantarse cada día con la esperanza de que algo cambiará, y además, teniendo un pésimo nivel de cultura, dada la época, pues me parece hasta factible...Ahora bien, que haya miles de españoles hoy en día...diciendo estas chorradas lo respeto, pero en el fondo de mi cabeza me dice que son unos ingenuos. Es más, hasta la propia televisión, lo he visto ayer mismo, hace apología a la religión lo que debería considerarse, un flagrante delito.
Ayer no pude hacer otra cosa más que reírme a carcajadas cuando escuchaba a un amargado decir que encontró a Dios después de romper una dura relación con una chica o a otro que decía que lo encontró cuando era junkie perdido. Está claro, que cuando nos conviene, Dios está ahí.
Es curioso, que no haya país donde no se hayan regido por una religión y unos Dioses, llámense Yahvé, Buda o Poseidón de los mares...Es más, Yo, no tengo razón para creer en ninguno de ellos, más que el propio miedo a lo desconocido, es más, no debería creer en nada ya que todos somos conscientes de que nuestro nivel de conocimiento sobre el mundo que nos rodea, es de un % muy pequeño. Y tanto, que aún estamos dándole vueltas a nuestro código genético...y lo que hemos tardado. Miles de millones de años.
Y lo que es peor, aún sabiendo esto, hasta nos permitimos el lujo de elegir, también sin un mínimo criterio y por lo tanto, sin una elección fiable, en qué Dios hemos de creer. ¿Como hemos de saber en quien creer? ¿Porqué la mayoría de los Españoles que creen, lo hacen en Dios y la mayoría de los árabes en el Islam? Pues muy fácil, como alguien ha vivido en España y ha tenido unos padres católicos que le han ido comiendo la olla durantes años (en mi caso, mi abuela) haciéndole rezar cada noche y santiguarse cada vez que pronunciaba alguna palabra no libre de pecado. Lo mismo en todos los lugares. Muy triste. Pero es así, la religión se movió de boca en boca durante años...hasta que se crearon comités que con el tiempo, que se dedicaron a aprovecharse de la fe (o de las miserias) de los demás. Es más, curiosamente, crearon el marketing perfecto, en el que el cliente da durante toda su vida...para esperar recibir algo cuando ya no está con nosotros. Esta gente sabía perfectamente, que en el cielo no existe el Cobrador del Frac ni ningún negocio análogo.
Es curioso también, que las religiones más importantes, requieran un sacrificio personal, ya que esto de una forma u otra, produce una cierta satisfacción a quien sacrifica lo suyo y la esperanza de que poco a poco, va pagando su viaje en góndola (patera) al etéreo. No tendríamos esa misma sensación si la política hubiese sido la contraria, y si la hubo, quizá fracaso muy prematuramente porque no condena al hombre a sentirse culpable o al sacrificio.
Es curioso también, que la mayor parte de las primeras y más importantes religiones se rijan bajo libros escritos prácticamente, en una misma edad. Modas y más modas.